miércoles, 18 de octubre de 2017

SIGNIFICADO CULTURAL Y SOCIAL DE LAS CHUCHERÍAS

Si hiciéramos un recorrido por todos los rincones del planeta nos daríamos cuenta de que hay algo común en todos los rincones y culturas: las chucherías.

Hay en marcha un proyecto llamado Candy Project que pretende dar a las gominolas la importancia que se merecen como herramienta de socialización, de adquisición del gusto desde la infancia o como vehículo de innovación y creatividad.

Más allá de constatar que son causantes de caries y obesidad infantil, el Candy project (candy significa golosinas en inglés) pretende abordar con seriedad científica el papel cultural de estos pequeños dulces, casi tan antiguos como el ser humano.

Chuches como ayuda para que los niños aprendan


"Una chuchería es cualquier alimento muy denso, rico en grasas, azúcares o proteínas. No tienen porqué ser dulces.Inicialmente eran alimentos fáciles de transportar para los desplazamientos largos, pero esta idea ha ido cambiando a lo largo de los años hasta llegar a la actualidad. Siempre han existido, aunque no se llamasen así. Porque una chuchería no tiene por qué ser dulce, ni tampoco industrial o de colores, como demuestra un vistazo a la geografía mundial de los dulces. De hecho, hemos visto que se relacionan mucho con la cultura gastronómica de cada país. Por ejemplo, en México, las chucherías son picantes y ácidas, mientras que en Japón son supersofisticadas, muy acordes con la comida.

En Japón son tradicionales unos pequeños pescaditos secos, con cierto sabor dulce, igual que en otros rincones de Asia se consumen insectos o en Latinoamérca chuches de dulce de leche y aquí en España, se comen peladillas o cada vez menos, regaliz de palo.

Desde el punto de vista nutricional y su contenido en azúcar las chucherías están siendo demonizadas y se trata de mantenerlas alejadas de los niños. Por eso admite que el proyecto no entra tanto en esta cuestión, sino en su dimensión sociológica.

El proyecto trata de sacarles todo su jugo social, por ejemplo, como vehículos del primer contacto que tienen los niños con el dinero. Las gominolas son una buena herramienta para educarles en el gusto, en los sabores, pero también son una forma de que aprendan a gestionar su dinero, de que vayan solos por primera vez a comprar.

Pueden parecer algo pequeño y sin importancia, pero estos dulces son un prisma desde el que observar la relación del niño con el mundo.

Por eso el proyecto destaca la importancia del contexto en el que se consumen estos dulces; no es lo mismo comerlos compulsivamente para aplacar alguna ansiedad ("igual que el alcohol o el tabaco") que hacerlo como elemento de socialización.

Las chuches ayudan a los niños socialmente

Lo ideal sería que la chuche fuese generadora de vida social. Lejos del consumo individual, aislado y compulsivo, las gominolas son un vehículo para generar sociabilidad, algo que se puede compartir alrededor de una buena conversación.

Lo interesante de la industria de las chucherías es que son grandes productores de innovación. En las gominolas, la forma, el color, el sabor y la textura no tienen por qué coincidir, y eso te permite diseñar una araña azul que al morderla sepa a plátano, por ejemplo.

El proyecto cuenta con una primera parte teórica para generar conocimiento sobre el atlas mundial de los caramelos y una segunda más práctica sobre su posible uso en la gastronomía. 

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